The Reader
El Último Hombre
La aldea había sido arrasada por los Goatleafs que estaban bajo el mando del cruel Brujo Mago Elaryan. Familias enteras quedaban devastadas por el llamado “El Maléfico”.Ni su ejército ni él sentían compasión por inocentes niños que suplicaban vivir. Todos morían luchando por su pueblo, aún con el terror que imponía el Brujo.
Addraran, joven aldeano del pueblo no fue alcanzado por la maldad innata del éjercito del Mago Oscuro y salvó su vida, aunque sentía una profunda tristeza al ver que no había podido hacer nada ante tanta muerte que lo rodeaba. En ese momento, un recuerdo cruzó su cabeza, mientras observaba el paisaje que dejaba la barbarie, lo que decía su padre Dymyr - Vaeryn (Líder) de la aldea-.”Hijo, aunque sepas que el fin se aproxima, jamás te rindas. Enfrenta a tu destino, y cae de pie ante el. Nunca temas.”
De repente, Addraran sintió que su corazón se detenía y no podía respirar. Su cabeza le daba vueltas hasta que cae de rodillas. Alguien se acerca a él, pero no puede ver casi nada, sólo una imagen borrosa que camina hacia el sitio. Addraran no puede respirar y con dificultad levanta la cabeza .Elaryan estaba parado ante él, y sus ojos rojos penetraban la sien del joven aldeano. “¿Acaso éste será tu último hálito de vida? Eres tan cobarde que ni siquiera puedes mirarme a los ojos y enfrentarme.” Enfrenta tu destino y cae de pie ante el” repetía una y otra vez la voz de su padre. Y se levantó con su debilidad a cuestas. La maldición del Brujo Mago se había cumplido, ya no sentía sus piernas, pero aún mantenía el equilibrio y la espada en su mano.
El Mago Oscuro sin titubear traspasó su Espada Gorthaur el corazón del joven que enfrentó su destino tal como su padre se lo había pedido. El Brujo Mago se había llevado la última vida que habitaba la aldea de los hombres.
Knox
La era de los hombres estaba amenazada por una poderosa fuerza maligna que llegó para la destrucción total y absoluta de toda vida. La paz se había transformado en una violencia cada vez más sangrienta para el pueblo que con un resignado silencio callaba la dureza de la barbarie. La batalla se inició en una noche fría de invierno.
La debilidad de la raza humana se olía en el aire, Ellos lo sabían y se regocijaban aún más. De repente la palidez en los rostros de los guerreros detuvo la matanza por un instante. El enigmático Caballero había llegado. La astucia era su mayor virtud, y eso lo mantenía en lo más alto, pues todos le temían. La leyenda cuenta que nadie podía vencerlo, porque Él era el mismísimo Mal encarnado en hombre. Su lúgubre rostro provocaba un miedo nunca antes visto.
El cielo, furioso, anunciaba una lluvia, mientras los hombres y el Ejército de las Bestias luchaban, derramando sangre por doquier. Los hombres con enorme fatiga levantaban sus pesadas espadas que eran como piedras macizas, y mendigos de un milagro que los salvara de esa tortura, gritaban de dolor ante la crueldad de la guerra. La oscuridad estaba de regreso, toda esperanza había muerto. El Mal había triunfado.
El misterio sobre el extraño Caballero Negro pasó todas las Edades de la historia hasta convertirse en mito. La pronunciación de su nombre produce un escalofrío inexplicable, nadie quiere decirlo, pero todos lo saben. Es Knox.
La Guerra del Fin del Mundo
La Oscuridad tan temida llegó para paralizar aquellos corazones llenos de Luz que alguna vez fueron felices. La profecía se había cumplido. La niebla se apoderaría de las Altas Montañas y todo lo que fue Vida será Muerte. Llegaron los tiempos para el Señor Dominante que reinará bajo la tortura y el miedo por los siglos de los siglos, excepto que ese Áquel de la profecía lo enfrente y obtenga la Victoria en la Guerra del Fin del Mundo. Todo se transformará y donde hubo esperanza habrá espanto y desolación absoluta. El alma de los Hombres se corromperá fácilmente y serán llamados a unirse al Ejército Negro, liderado por el Hombre Dominante.
Mentes, corazones y sentimientos serán dominados bajo el régimen de la penumbra total. Pero existirá una llama de Fé que iluminará el camino de los Otros.
La Casa
Aquella casa abandonada le inspiraba una horrible sensación de que algo espantoso había sucedido allí alguna vez. Era tan oscura como la impenetrable noche que no dejaba ni un haz de luz para observar más allá de sus propios pies. La lluvia era abundante y sólo los relámpagos iluminaban la sombría casa de destruidas tejas rojas.
Entró a la mansión totalmente asustado y mojado por la tormenta que no daba tregua .El ruido de sus propios zapatos lo distraían cada vez que daba un paso por el crujiente piso de la podrida madera a la vez que su corazón se aceleraba a cada minuto. Parecía que la morada tenía vida propia y su mente le decía que no saldría nunca de allí. Observó el balcón central de la residencia y se asomó intentando recobrar la respiración. Algo detrás de él se acercaba…no veía nada, sólo una sombra que no era humana y cerró sus ojos. Eso que lo perseguía lo había atrapado. Para siempre.
(las historias continuarán) XD

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